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Jazz gitano ensamble: un disco de espíritu nómade

El grupo presenta su nuevo disco, Via con me.

Después de cinco años en los salones de jazz porteños y en noches de fiestas hasta el amanecer, la banda Jazz Gitano Ensamble tendrá su primer disco, Via con me, homónimo de la canción del italiano Paolo Conte. La banda está liderada por la primera guitarra de Roque Monsalve. Pablo Vázquez lo sigue en guitarra rítmica, Marco Vaamonde en contrabajo, el norteamericano Joe Troop es el violinista invitado y el español Arturo Zaldívar, el cantante.

Via con me fue grabado sin público pero de una vez, sin superposiciones de sonidos y prácticamente sin edición. “Acá no hay más equipo eléctrico que los micrófonos –comenta Monsalve–. Son sólo los instrumentos de madera. Es un riesgo porque no pinchamos nada. Lo hicimos de corrido y ganamos una sensación de calentura del momento”.

El jazz gitano o gipsy swing es una rama dentro del jazz inventada por el gitano belga francés Django Reinhardt, que cruza el jazz clásico con la música gitana. En la Argentina, su exponente más notorio fue el guitarrista Oscar Alemán. Ese espíritu nómade, festivo y aventurero aparece en la música y en la vida del Ensamble.

“Conozco el repertorio –cuenta Troop– porque, adonde vayas en este mundo, hay gente que toca jazz gitano. Toqué jazz gitano en España, en Estados Unidos, en Japón. Y luego acá. En todos los países en los que viví toqué jazz gitano. En Estados Unidos se toca jazz convencional pero también hay mucho interés en Reinhardt”.

En mayo, Jazz Gitano Ensamble se embarcará en una gira que se inicia en Hamburgo (Alemania) y que los llevará de caravana por Italia, Suiza, España, Portugal y Francia.

Si bien la banda no posee ningún tipo de percusión, logra mantener el síncopa propio del jazz, necesario para que se luzcan los saltitos de la guitarra rítmica de Vázquez y el viboreo de los punteos de Monsalve. “Es volver a esa base de jazz popular pero con muchos componentes modernos –declara Vázquez–. Las improvisaciones no son como las de Django. Hoy hay gente que está tocando lo que sería hard bop, con la misma base del gipsy, pero tocando encima otras cosas más complejas”.

La sección rítmica y movediza también está dada por la voz. Zaldívar, 26, oriundo de Madrid, frasea sincopado con el tono de voz en el registro de los cantantes de los años 50. La influencia de Presley, Sinatra, Mel Tormé o de los franceses Jacques Brel o Georges Brassens no impide que este acicalado y claramente afinado intérprete se plante en el escenario con desenfado. “Cuando tenía 16 o 17 años, descubrí que podía imitar voces. La de Elvis y la de otros. No soy un cantante de formación y no me compete mantener un mismo estilo. Es mi manera de improvisar: tiro otra manera de cantar. Eso de ‘la propia voz’ no me lo termino de creer”.

Aunque son músicos jóvenes (entre 26 y 31 años, salvo Vázquez que tiene 40), Jazz Gitano es una banda de músicos experimentados. Con todo, la amistad compinche es una pieza central. “Hay una cuestión de feeling –retoma Monsalve–. En todos los géneros hay que saber escuchar. Pero acá más que nunca, porque no hay cosas predeterminadas. Con Joe no me miré nunca. En los solos, hacemos un cuatro y cuatro compases, y así salió. Sin acordar. Yo no me di vuelta a decir ‘cuatro y cuatro’”.
Como dice Vázquez, sobre la improvisación rítmica, “nunca es siempre lo mismo”.

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