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Sus versos cambiaron la historia del rap e incendiaron las calles de Los Ángeles

Llega el tráiler de ‘Straight Outta Compton’, un brutal biopic sobre el grupo NWA y la violenta vida en el peor gueto de Estados Unidos

El año pasado el rapero, productor y empresario Dr. Dre facturó él solito 600 millones de euros. Eso le convirtió en el músico mejor pagado del año por delante de figuras como Beyoncé, Taylor Swift, Bruce Springsteen y… bueno, todos los demás. Poco podía imaginarse este futuro de lujo el joven André Romelle Young, nacido en Compton, uno de los guetos más violentos de Los Angeles.

A mediados de los 80, era simplemente un chaval apasionado por el hip-hop, que miraba a su alrededor y sólo veía miseria, pandillas y brutalidad policial. Ninguna posibilidad de escape, hasta que el rapero y camello Eazy-E se cruzó en su camino. Juntos fundarían NWA (siglas de Niggas With Attitude), dando el pistoletazo de salida al gangsta rap y agitando a las masas desde el gueto con su lenguaje crudo y arengas inmortales comoFuck Da Police. Más que una banda, fueron un ciclón.

Ingredientes demasiado poderosos como para que tarde o temprano no acabara cayendo un biopic. Han sido casi treinta años de espera, pero al fin ha llegado. Se titula Straight Outta Compton, se estrena en agosto y este es el primer tráiler oficial.

En estos tres minutos y pico está condensada la locura que se desató en torno al grupo antes incluso de que publicara su debut (del que la película toma su nombre) en 1988. Los vemos a todos, Eazy-E, Dre, Ice Cube (interpretado en la película por O’Shea Jackson Jr., hijo del propio Ice Cube), MC Ren, Dj Yella y a Paul Giamatti en la piel de Jerry Heller, el manager blanco que los convirtió en un fenómeno internacional.

Heller supo cómo canalizar la rabia de una pandilla de desheredados hacia un mundo que no les ofrecía alternativa y convertirla en un producto que era dinamita pura. Bases como rocas y fraseos que le enseñaban el dedo a la América Blanca, para no dejar títere con cabeza. NWA llegaron cargando con todo en un momento en que las tensiones raciales arreciaban a lo largo y ancho del país, y se disolvieron en 1991, un año antes de que Los Ángeles ardiera en llamas tras la agresión impune al taxista Rodney King y la ola de ira que desató en los barrios.

La película, que también recoge estos disturbios, llega en un momento en el que Estados Unidos vuelve a darse de narices contra su eterno problema de convivencia étnica. En 2014, las muertes de Eric Garner o Michael Brown, por citar sólo los ejemplos más mediáticos, han conducido a protestas masivas reclamando el cese de la brutalidad policial y un trato más justo para quienes siempre pierden: los oprimidos, los pobres, los que ya han sido condenados de antemano por el sistema.

NWA fue la voz de todos ellos, y lo sigue siendo. Y por eso esta película es importante hoy, como ellos lo fueron entonces.

 

NWA demostraron con sus rimas que la verdad es el arma más poderosa para el cambio

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